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Coronavirus, inversión pública e irresponsabilidad política

El PP ha sido responsable de gestionar durante años la sanidad en España y sigue siéndolo en muchas Comunidades Autónomas. Durante estos años ha destrozado la sanidad pública recortado drásticamente las inversiones, lo que ha provocado la pérdida de miles de profesionales sanitarios y recursos materiales, además del cierre de camas hospitalarias. Su afán no ha sido otro que convertir la sanidad en un negocio más, con las consecuencias que estamos viendo a día de hoy.

Actualmente su estrategia, ya habitual en otras situaciones (terrorismo, catástrofes…), está siendo la de tratar de sacar rédito político de la pandemia generada por el COVID-19, hasta el punto de gastarse millones de euros de fondos públicos en propaganda para elogiar "su gestión" en la Comunidades que dirigen y criticar al Gobierno de España. Así, de la mano de Vox, acusan al Gobierno de España de mala gestión de la crisis sanitaria y de ocultar datos. Cuando son los gobiernos del PP los que tienenesas competencias en muchas Comunidades Autónomas. Cuando estos gobiernos populares han demostrado ser incapaces de reaccionar a tiempo y aprovisionarse en el mercado internacional. Cuando ya iniciada la crisis la negaban e instaban a seguir haciendo vida normal. Ahora piden responsabilidad al Gobierno de la Nación, en lugar de apoyar en todo lo posible, y alientan bulos propagados por millones de cuentas falsas en redes sociales. El partido de la mentira y la corrupción acusando de mentir a los demás.

Tratar de desestabilizar un Gobierno en plena crisis sanitaria es una irresponsabilidad. Esta actitud está generando graves consecuencias en las personas que sufren la pandemia. Desde hace décadas sabemos que en situaciones traumáticas solo las personas más resilientes salen indemnes. Existen muchos factores que facilitan la capacidad resiliente de afrontamiento de los traumas. Uno de los factores más relevantes está relacionado con el apoyo social a las víctimas de las catástrofes, mediante el que se reduce la incertidumbre y se aporta seguridad. Esta estrategia absolutamente irresponsable del PP y de Vox está provocando inseguridad en los ciudadanos que están sufriendo el confinamiento en sus casas, viendo morir en la distancia a sus familiares y perdiendo sus empleos. Así, el PP y Vox son responsables del agravamiento de los trastornos mentales que esta crisis y el confinamiento están generando en los ciudadanos. Esperemos que su actitud y la de los medios de comunicación afines a estos partidos no se olvide cuando la pandemia remita.

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Lo que dicen los datos

El sanitario ha sido uno de los sectores públicos más afectados por los recortes en Madrid, comunidad en la que el PP gobierna desde hace un cuarto de siglo y que tiene plenas competencias en la gestión de la sanidad y de las epidemias. A pesar de ser la autonomía con el mayor PIB de España, la región destina a sanidad menos que la media nacional. En 2018, su gasto por habitante fue de 1.154,2 euros, mientras que la inversión media estatal ascendía a 1.295,85 euros.

La plantilla de sanitarios en la Comunidad de Madrid también es menor que hace diez años pese al aumento poblacional que ha experimentado la región. Al arrancar 2019, había menos profesionales en los hospitales y otros centros que en 2010: 54.531 en lugar de los 55.433 de hace diez años,
según las Memorias Oficiales del Servicio Madrileño de Salud (Sermas).

La Comunidad de Madrid es una de las zonas del mundo donde la pandemia ha golpeado con más fuerza: es la autonomía con más casos y muertes por coronavirus en España –casi 47.146 y 6.423 respectivamente, según las últimas cifras oficiales– , además de haber registrado en un solo mes el fallecimiento de 4.750 ancianos en las residencias de la región –que la administración autonómica también gestiona con competencias exclusivas–, casi cinco veces más que en un mes sin coronavirus.
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Eldiario.es

Casado carga la responsabilidad de las muertes a Sánchez y obvia la gestión de Díaz Ayuso en el epicentro de la pandemia
La Comunidad de Madrid, que pidió hacer vida "normal" una vez alertada de la epidemia, es la encargada de facilitar las cifras de víctimas al Gobierno central y registró en un mes 4.750 muertes de mayores en las residencias que gestiona

Un argumentario interno del PP pide a sus dirigentes repetir la idea de que Sánchez "rompió la unidad" frente a la epidemia

Iñigo Aduriz / Fátima Caballero
10/04/2020
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La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso,
junto al líder del PP, Pablo Casado. EFE

La Comunidad de Madrid informaba el 26 de febrero del segundo caso positivo por coronavirus en la región. Ese día, la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, hacía un llamamiento a la "tranquilidad" en un entrevista en Antena 3 y aseguraba que estaba "todo previsto" para hacer frente a la COVID-19: "Estamos en uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo", argumentaba. Díaz Ayuso también defendía que "lo más peligroso" en esos momentos era "el miedo, más que el propio virus" porque "normalmente lo que deja como secuelas son los síntomas, menores incluso que la gripe".
Hoy Madrid se ha convertido en una de las zonas del mundo donde la pandemia ha golpeado con más fuerza: es la autonomía con más casos y muertes en España –casi 45.000 y 5.972 respectivamente, según las últimas cifras oficiales– , además de haber registrado el fallecimiento de 4.750 ancianos en las residencias de la región, casi cinco veces más que en un mes sin coronavirus. A pesar de estas cifras, en una comunidad donde el PP gobierna desde hace un cuarto de siglo con competencias plenas en la Sanidad y en los geriátricos, el líder de la oposición, Pablo Casado, ha decido lanzar una dura ofensiva contra Pedro Sánchez por su gestión de la crisis del coronavirus. Todo esto, en plena pugna con Vox por ver quién es más duro en la oposición para tratar de hacer caer el Gobierno.
La última acusación que ha vertido el líder del PP sobre el presidente del Ejecutivo es que este "miente" sobre las "cifras reales" de contagiados y fallecidos por la epidemia. También le culpa de que España sea "el país del mundo con más fallecidos por millón de habitantes", por la "imprevisión" del Gobierno.
Como el resto de autonomías, la administración madrileña gobernada en coalición por PP y Ciudadanos –con el apoyo de Vox– es la encargada de facilitar las cifras de contagiados y fallecidos al Ejecutivo central, esas que según Casado se están manipulando.
Hasta la presidenta de Vox en la Comunidad de Madrid, Rocío Monasterio, que sostiene al Ejecutivo de Díaz Ayuso, se ha mostrado crítica con el PP por sus "reproches" al presidente del Gobierno durante el Pleno del Congreso del jueves en el que Casado culpó al Ejecutivo de haber actuado tarde a la hora de hacer frente a la crisis del coronavirus.
"Que alguien del Partido Popular salga a reprocharle la falta de anticipación a Sánchez es un insulto", consideraba Monasterio en un mensaje en su perfil personal de Twitter. "Quizás se han olvidado de que gobiernan en la Comunidad de Madrid con competencias de Sanidad para comprar material, limitar eventos multitudinarios, incluso confinar poblaciones", añadía Monasterio en el mencionado tuit, que acumula miles de interacciones en la red social.
Madrid tiene las competencias en Sanidad pero también sobre la gestión de epidemias en la región. Una resolución publicada en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid el 26 de noviembre para determinar la estructura orgánica de la Consejería de Sanidad, establece que entre las competencias de la Dirección General de Salud Pública está la "vigilancia, análisis y control epidemiológico de la salud y sus determinantes", así como de "la incidencia de las enfermedades transmisibles y no transmisibles y su distribución en los distintos grupos de población y la vigilancia epidemiológica y control de microorganismos multirresistentes".
De ahí que, en enero, cuando la crisis sanitaria por el coronavirus golpeaba con fuerza en China, el Gobierno regional crease el "comité de expertos del nuevo coronavirus de la Comunidad de Madrid", con diecisiete miembros, que se reunió hasta en tres ocasiones a finales de ese mes. Un organismo para hacer seguimiento de la pandemia que mencionó Ayuso en su entrevista el 26 de febrero y del que poco se supo después.
El 5 de marzo, después de que las autoridades internacionales lanzaran las primeras advertencias acerca de la gravedad de la epidemia, la Comunidad de Madrid pidió por carta a los funcionarios públicos de Educación "continuar con su actividad con total normalidad". La misiva, firmada por la directora de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, Carmen Yolanda Fuentes –una de las integrantes del mencionado comité de expertos–, sostenía que los ciudadanos podían "llevar su vida habitual en familia, con amigos y, en general, en el ámbito laboral", y se limitaba a pedir que se extremaran "las medidas de higiene".
Esa carta enviada a todos los centros públicos madrileños –hospitales, escuelas, institutos o residencias de mayores– está fechada el 5 de marzo. Cuatro días después, Ayuso decretaba el cierre de los centros educativos de todos los niveles después de que los casos confirmados por coronavirus en la región pasasen de 202 a 438. La presidenta madrileña tomaba esta medida después de que el Gobierno vasco la formalizase por la mañana en Álava.
El 24 de febrero, dos días antes de la entrevista en Antena 3 de Ayuso y dos semanas antes de la misiva, el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS) había urgido a la comunidad internacional a "hacer todo lo posible" para preparar al mundo "para una pandemia". Y el 2 de marzo, el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades advirtió contra la celebración de actos masivos que pudieran propagar el virus, tal y como informó después El País.

Actos y mítines del 8M
Pese a ello, tres días después, ese 5 de marzo, la Comunidad de Madrid llamaba a la población a hacer vida "normal". La carta se emitía tres días antes del 8M, jornada en la que se celebraron multitudes de actos públicos en toda España, incluido un acto oficial de la Xunta de Galicia gobernada por el popular Alberto Núñez Feijóo, el acto de Vox en la Plaza de Vistalegre de Madrid o distintos eventos deportivos.
En sus declaraciones sobre el 8M, Casado ha decidido, sin embargo, obviar el resto de convocatorias y solo ha criticado que desde el Gobierno "se alentara" a la participación en las marchas que tuvieron lugar en todo el país con motivo del Día de la Mujer, a las que también acudieron dirigentes populares.
Ese 5 de marzo en el que la directora de Salud Pública de la Comunidad de Madrid pidió a los ciudadanos hacer "vida normal", la misma Carmen Yolanda Fuentes hacía público otro documento en el que decidía cerrar la actividad de centros de día de mayores y restringir las visitas a las residencias. Desde entonces, se han producido un total de 4.750 fallecimientos de ancianos en las residencias madrileñas, según las cifras que ofrece la administración regional. 781 dieron positivo por coronavirus y otros 3.479 presentaron sintomatología pero aún no están confirmados porque no se les ha hecho las pruebas por la falta de tests. Esto supone que la mayoría de estas muertes no cuenten en las estadísticas oficiales de fallecidos que Madrid traslada cada día al Ministerio de Sanidad.
La crisis de las residencias ha llevado a Ayuso a retirar a la Consejería de Asuntos Sociales, en manos de Ciudadanos, de la gestión de los geriátricos. En Ciudadanos lo achacan precisamente a que el departamento que dirige Alberto Reyero hizo públicas las cifras de fallecidos (1.065 ancianos hasta el 25 de marzo). El primer choque entre Ayuso y Reyero se había producido unos días antes cuando el segundo pidió ayuda al Ejército para la gestión de los geriátricos. Aunque la presidenta regional desmintió que su Gobierno necesitase tal ayuda, la Unidad Militar de Emergencias acabó interviniendo y destapó la situación en la que se encontraban las residencias de mayores en Madrid.
Desde que la Consejería de Sanidad, a manos del PP, se hizo con estas competencias, la cifra de ancianos que han perdido la vida se ha cuadruplicado hasta los 4.750. En un mes sin coronavirus fallecen en Madrid en torno a un millar de mayores en residencias, es decir, se han multiplicado por cinco.
Casado evita mencionar la situación de la Comunidad más afectada en sus intervenciones públicas. Ni una palabra sobre las residencias de Madrid en su duro discurso contra el Gobierno en el Pleno del Congreso del jueves, en el que el PP sí apoyó la prórroga del estado de alarma hasta el 26 de abril, pero rechazó junto a Vox la convalidación de los decretos que paralizaron las actividades no esenciales –que fueron apoyados por la mayoría del Pleno–, y que contemplaban, por ejemplo, la prohibición de despedir por la epidemia.

Los insultos de Casado a Sánchez
El líder del PP se limitó durante la sesión a culpar al Gobierno de los contagios y las muertes por coronavirus y lanzó graves acusaciones contra el Ejecutivo. "Usted no merece el apoyo de la oposición. Su arrogancia, sus mentiras y su ineficacia son un cóctel explosivo para España", le dijo a Sánchez.
"Le pido que nos diga la verdad, le cueste lo que le cueste. Díganos si es verdad que el número real de víctimas podría duplicar las cifras oficiales. Porque eso sería de extraordinaria gravedad", añadió Casado, que obvió que las cifras de las que dispone el Gobierno son las que le facilitan las comunidades autónomas, también las que gobierna el PP, como Madrid, Andalucía, Galicia, Murcia y Castilla y León.
Para el líder de los populares, la del coronavirus "ha sido la crónica de una pandemia anunciada". "Casi no queda un medio influyente internacional que no haya criticado su imprevisión y mala gestión de la crisis", le espetaba al presidente del Gobierno. "Esta crisis no es simétrica, porque ha afectado de forma distinta a los países en función de la eficacia de los gobiernos", añadía, para recalcar que "España es el país del mundo con más fallecidos por millón de habitantes a causa del COVID-19". Casado no dijo que, dentro de España, es la Comunidad de Madrid que gobiernan PP y Ciudadanos la que más casos y fallecimientos ha registrado desde el inicio de la epidemia.
El Gobierno de la región lleva el sello personal del líder de los populares. Su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, fue una apuesta de Casado para las elecciones autonómicas del 26M. En el Gobierno regional el líder del PP también colocó al exconsejero de Sanidad Javier Fernández-Lasquetty, que actualmente dirige la cartera de Hacienda. Entre diciembre de 2018 y agosto de 2019 Lasquetty fue el jefe de Gabinete de Casado en la Presidencia del PP, un fichaje que, según reconocía la dirección popular, buscaba "fortalecer ideológicamente un PP que necesita recuperar la esencia liberal que le dio sus mejores triunfos electorales".

Los artífices de la privatización sanitaria
Como uno de los máximos representantes del aznarismo, sector ultraconservador al que Casado ha colocado en los principales puestos de dirección del PP desde su triunfo en las primarias de 2018, Lasquetty ha sido secretario general de FAES y, después, la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre le introdujo en su Gobierno primero como consejero de Inmigración, donde mantuvo un perfil bajo y, después, en la cartera de Sanidad, donde ensayó la puesta en marcha de su ideario más reaccionario.
Suyo fue el Plan de Medidas de Garantía de la Sostenibilidad del Sistema Sanitario Público de la Comunidad de Madrid de 2012 que, en la práctica, implicó la privatización de seis hospitales, decenas de centros de salud y cualquier actividad que no fuera estrictamente sanitaria en el sistema de salud madrileño. Bajo su mandato, los quirófanos dejaron de funcionar por las tardes y se superó el límite legal de espera quirúrgica de 30 días.
Su gestión marcada por presupuestos ultraliberales en el Ejecutivo autonómico impulsó el movimiento de respuesta contra la privatización de la sanidad madrileña en el que se convirtió la Marea Blanca, que promulgó decenas de manifestaciones multitudinarias en Madrid en favor del sistema público. Los recursos judiciales presentados por este movimiento impidieron a Lasquetty llevar su plan privatizador a su último término y, en enero de 2014, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) suspendió cautelarmente el proceso de privatización y, en consecuencia, Lasquetty acabó dimitiendo.
El Partido Popular gobierna en Madrid desde 1995 y aunque parte de los planes privatizadores de Lasquetty quedaron frustrados, la Sanidad ha sido uno de los sectores públicos más afectados por los recortes en la región. A pesar de ser la autonomía con el mayor PIB de España, la Comunidad de Madrid destina a Sanidad menos que la media nacional (solo la supera Cataluña). En 2018, su gasto por habitante fue de 1.154,2 euros, mientras que la inversión media estatal ascendía a 1.295,85 euros.
La plantilla de sanitarios en la Comunidad de Madrid también es menor que hace diez años pese al aumento poblacional que ha experimentado la región. Al arrancar 2019, había menos profesionales en los hospitales y otros centros que en 2010: 54.531 en lugar de los 55.433 de hace diez años, según las Memorias Oficiales del Servicio Madrileño de Salud (Sermas).
Casado utiliza prácticamente cada intervención pública para insistir en que Madrid es el laboratorio de las políticas ultraliberales que quiere aplicar en todo el país si algún día consigue llegar a la Moncloa, con bajadas masivas de impuestos como las que plantea el líder del PP para hacer frente al coronavirus, sin explicar en cambio de dónde obtendría los ingresos para mantener los servicios públicos.
Para el presidente de los populares una de sus principales referencias de gestión es Díaz Ayuso, que decidió colocar a Antonio Burgueño, otro de los artífices de la privatización sanitaria del PP, en el equipo asesor de la Consejería de Sanidad cuando estalló la crisis del coronavirus. Y esta misma semana también fichaba a su hija, Encarnación Burgueño, como parte de la gestión de las residencias de mayores, los centros más afectados por la pandemia.

La rendición de cuentas ante los parlamentos
El doble discurso de Casado también se ha reflejado en la diferencia de criterio del PP respecto al funcionamiento de los parlamentos. A principios de semana, otra de las apuestas personales del líder de los populares, la portavoz en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, exigía la recuperación de las sesiones de control semanales al Gobierno, una medida que finalmente fue aprobada por la Mesa de la Cámara Baja, donde tiene mayoría la izquierda.
La polémica dirigente popular acusaba al Ejecutivo de poner "la democracia en cuarentena" después de que la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, decidiera al inicio de la epidemia limitar la actividad parlamentaria y la presencia de los diputados en el hemiciclo para prevenir riesgos ante el coronavirus, que ha contagiado a más de una decena de parlamentarios, entre ellos la vicepresidenta de la Cámara, la popular Ana Pastor.
Álvarez de Toledo llegó a plantear que al Pleno de este jueves asistieran más de la mitad de los diputados del PP, 45, aunque finalmente la Mesa lo impidió y solo acudieron presencialmente 11 parlamentarios populares. Además, a lo largo de la epidemia los populares han presentado en el registro del Congreso –que se mantiene abierto de forma telemática– varios centenares de iniciativas, entre preguntas y proposiciones no de ley, que principalmente exigen al Gobierno explicaciones por el coronavirus.

El 'apagón' informativo
Mientras tanto, la actividad de la Asamblea de Madrid controlada por PP y Ciudadanos está paralizada y cerrada desde el 10 de marzo. El parlamento madrileño es el único todo el ámbito nacional que mantiene el registro clausurado sin ni siquiera habilitar una opción telemática para que los grupos puedan presentar sus iniciativas. Tampoco se ha activado su Diputación Permanente, el órgano de decisión fuera del periodo de sesiones y, pese a la emergencia sanitaria en Madrid, la región más afectada, no ha comparecido ni un solo consejero. Isabel Díaz Ayuso no se somete a ruedas de prensa desde la segunda semana de marzo.


Para la libertad



El herido

I

Por los campos luchados se extienden los heridos.
Y de aquella extensión de cuerpos luchadores
salta un trigal de chorros calientes, extendidos
en roncos surtidores.

La sangre llueve siempre boca arriba, hacia el cielo.
Y las heridas suenan, igual que caracolas,
cuando hay en las heridas celeridad de vuelo,
esencia de las olas.

La sangre huele a mar, sabe a mar y a bodega.
La bodega del mar, del vino bravo, estalla
allí donde el herido palpitante se anega,
y florece, y se halla.

Herido estoy, miradme: necesito más vidas.
La que contengo es poca para el gran cometido
de sangre que quisiera perder por las heridas.
Decid quién no fue herido.

Mi vida es una herida de juventud dichosa.
¡Ay de quien no esté herido, de quien jamás se siente
herido por la vida, ni en la vida reposa
herido alegremente!

Si hasta a los hospitales se va con alegría,
se convierten en huertos de heridas entreabiertas,
de adelfos florecidos ante la cirugía.
de ensangrentadas puertas.

II

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida..
Miguel Hernández

Nuevo número del Anuario de Psicología Jurídica 2020

 
El Colegio Informa
 
 
Anuario de Psicología Jurídica

Annual Review of Legal Psychology
 
 
 
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Versi?n PDFTexto CompletoTexto Completo
The Analysis of Nonverbal Communication: The Dangers of Pseudoscience in Security and Justice Contexts

[Análisis de la comunicación no verbal: los peligros de la pseudociencia en entornos de seguridad y justicia]
https://doi.org/10.5093/apj2019a9
Vincent Denault, Pierrich Plusquellec, Louise M. Jupe, Michel St-Yves, Norah E. Dunbar, Maria Hartwig, Siegfried L. Sporer, Jessica Rioux-Turcotte, Jonathan Jarry, Dave Walsh, Henry Otgaar, Andrei Viziteu, Victoria Talwar, David A. Keatley, Iris Blandón-Gitlin, Clint Townson, Nadine Deslauriers-Varin, Scott O. Lilienfeld, Miles L. Patterson, Igor Areh, Alfred Allan, Hilary Evans Cameron, Rémi Boivin, Leanne ten Brinke, Jaume Masip, Ray Bull, Mireille Cyr, Lorraine Hope, Leif A. Strömwall, Stephanie J. Bennett, Faisal Al Menaiya, Richard A. Leo, Annelies Vredeveldt, Marty Laforest, Charles R. Honts, Antonio L. Manzanero, Samantha Mann, Pär-Anders Granhag, Karl Ask, Fiona Gabbert, Jean-Pierre Guay, Alexandre Coutant, Jeffrey Hancock, Valerie Manusov, Judee K. Burgoon, Steven M. Kleinman, Gordon Wright, Sara Landström, Ian Freckelton, Zarah Vernham, Peter J. van Koppen

Anuario de Psicología Jurídica 2020 Vol.30 N.1 1 - 12
 
Versi?n PDFTexto CompletoTexto Completo
Socio-psychological Profile of a Person Who Confidentially Provides Assistance to the Operational Unit

[Perfil socio-psicológico del individuo que asiste confidencialmente a la unidad operativa]
https://doi.org/10.5093/apj2019a10
Serhiy Khalymon, Vadym Polovnikov, and Pavlo Volynets

Anuario de Psicología Jurídica 2020 Vol.30 N.1 13 - 20
 
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El Perfil del Consumidor de Imágenes de Abuso Sexual Infantil: Semejanzas y Diferencias con el Agresor offline y el Delincuente Dual

[A profile of child sexual abuse image viewers: Similarities and dissimilarities with offline and dual offender]
https://doi.org/10.5093/apj2019a11
Andrés Sotoca-Plaza, Manuel Ramos-Romero y Alejandra Pascual-Franch

Anuario de Psicología Jurídica 2020 Vol.30 N.1 21 - 27
 
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Social Support and Mental Health of Young People in Residential Care: A Qualitative Study

[El apoyo social y la salud mental de los jóvenes en acogimiento residencial: estudio cualitativo]
https://doi.org/10.5093/apj2019a12
Sofia Ferreira, Eunice Magalhães, and Ana Prioste

Anuario de Psicología Jurídica 2020 Vol.30 N.1 29 - 34
 
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El Cambio de Residencia del Menor tras la Ruptura: la Importancia de los Criterios Valorativos

[Child relocation after break up: Importance of evaluative criteria]
https://doi.org/10.5093/apj2019a13
Mar Fabregas, Mila Arch, Josué García-Arch, Jordi Segura y Noemí Pereda

Anuario de Psicología Jurídica 2020 Vol.30 N.1 35 - 41
 
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Dissociative Amnesia beyond the Evidence about the Functioning of Memory

[La amnesia disociativa más allá de la evidencia del funcionamiento de la memoria]
https://doi.org/10.5093/apj2019a14
Antonio L. Manzanero and Rubén Palomo

Anuario de Psicología Jurídica 2020 Vol.30 N.1 43 - 46
 
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Alcohol, otras Drogas y Salud Mental en Población Femenina Penitenciaria

[Use of alcohol and other drugs and mental health in imprisoned female population]
https://doi.org/10.5093/apj2019a15
Francisco Caravaca-Sánchez y Marina García-Jarillo

Anuario de Psicología Jurídica 2020 Vol.30 N.1 47 - 53
 
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El Síndrome de Estocolmo en Mujeres Mexicanas Víctimas de Violencia de Pareja

[Stockholm syndrome in Mexican women victims of intimate partner violence]
https://doi.org/10.5093/apj2019a16
Lucía-Ester Rizo-Martínez, Lizeth Dueñas-Moreno y Felipe Santoyo-Telles

Anuario de Psicología Jurídica 2020 Vol.30 N.1 55 - 62
 
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El Quebrantamiento de las Órdenes de Protección en Violencia de Género: Análisis de los Indicadores de Riesgo mediante el Formulario VPR4.0

[Protective order violation in gender-based violence: Risk indicators’ analysis using VPR4.0]
https://doi.org/10.5093/apj2019a17
Marta Caballé-Pérez, David Villalba García, Jorge Santos-Hermoso, Juan J. López-Ossorio y José L. González-Álvarez

Anuario de Psicología Jurídica 2020 Vol.30 N.1 63 - 72
 
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¿Por qué se Cometen Agresiones Sexuales en Grupo? Una Revisión de las Investigaciones y Propuestas Teóricas

[Why are multiple perpetrator sexual assaults committed? A review of studies and theoretical proposals]
https://doi.org/10.5093/apj2019a18
Jesús de la Torre-Laso

Anuario de Psicología Jurídica 2020 Vol.30 N.1 73 - 81
 
Versi?n PDFTexto CompletoTexto Completo
La Simulación del Acoso Laboral en el LIPT-60: Implicaciones para la Evaluación Psicológica Forense

[Feigning mobbing in the LIPT-60: Implications for forensic psychological assessment]
https://doi.org/10.5093/apj2019a19
Manuel Vilariño, Bárbara G. Amado, Javier Martin-Peña y M. José Vázquez

Anuario de Psicología Jurídica 2020 Vol.30 N.1 83 - 91
 
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La Ceguera al Género Inducida por la Ceguera a los Estándares de Medición. Comentario a Ferrer-Pérez y Bosch-Fiol, 2019

[Blindness to gender induced by blindness to assessment standards. Comment to Ferrer-Pérez & Bosch-Fiol, 2019]
https://doi.org/10.5093/apj2019a8
Carmen Delgado-Álvarez

Anuario de Psicología Jurídica 2020 Vol.30 N.1 93 - 96

No puedes convencer a un terraplanista y eso debería preocuparte

Materia, la web de noticias de ciencia
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Negar que la Tierra es esférica es el caso más extremo de un fenómeno que define esta época: recelar de los datos, ensalzar la subjetividad, rechazar lo que nos contradice y creer falsedades propagadas en redes.


Imagen de la Tierra tomada desde la Estación Espacial Internacional.
Imagen de la Tierra tomada desde la Estación Espacial Internacional. NASA

 Hay gente que cree que la Tierra no es una esfera achatada por los polos, sino un disco. Que la Tierra es plana. No es analfabetismo: estudiaron el Sistema Solar y sus planetas en el colegio, pero en los últimos años han decidido que todo eso de "la bola" es una gigantesca manipulación. Solo el 66% de los jóvenes entre 18 y 24 años de EE UU está plenamente seguro de que vivimos en un planeta esférico (el 76% entre 25 y 34 años). Es un fenómeno global, también presente en España, al que cuesta asomarse sin bromear. Pero al observar los mecanismos psicológicos, sociales y culturales que les llevan a convencerse de esta gigantesca conspiración se descubre una metáfora perfecta que resume los problemas más representativos de esta época. Aunque parezca medieval, es muy actual.
Rechazo de la ciencia y los expertos, narraciones maniqueas que explican lo complejo en tiempos de incertidumbre, entronización de la opinión propia por encima de todo, desprecio hacia los argumentos que la contradigan, difusión de falsedades gracias a los algoritmos de las redes... Está todo ahí. "Es el caso más extremo, el más puro", resume Josep Lobera, especialista en la sociología de los fenómenos pseudocientíficos. Cada flaqueza o actitud de este colectivo está presente de algún modo en muchos de los movimientos políticos, sociales y anticiencia que han irrumpido en nuestros días.
"Nace de la desconfianza en el conocimiento experto y de una mala manera de entender el escepticismo", afirma Susana Martínez-Conde, directora del laboratorio de Neurociencia Integrada de la Universidad Estatal de Nueva York. Los estudios sobre terraplanistas y otras teorías de la conspiración indican que ellos creen ser quienes están actuando con lógica y razonando de forma científica. En muchos casos, terminan atrapados en la conspiración tras intentar desmontarla. "Es absurdo. Voy a desmentir que la Tierra es plana", cuenta Mark Sargent, uno de los más reconocidos terraplanistas en el documental que retrata al colectivo a la perfección, La Tierra es plana (Netflix). Y acabó "hundiéndose, como en un pozo de alquitrán". La mayoría de terraplanistas no han sido convencidos, se han convencido al verse incapaces de demostrar que bajo sus pies hay una bola de 510 millones de kilómetros cuadrados.
 

"¡Investígalo por ti mismo!", se animan unos a otros, según recoge la investigadora Asheley Landrum, de la Universidad Texas Tech, que presentó hace dos semanas el resultado de sus investigaciones sobre los terraplanistas en la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia. La primera diapositiva de su conferencia es una imagen de Copérnico, padre de la idea de que la Tierra orbita alrededor del Sol, reconociendo que estaba equivocado tras pasar cinco horas viendo vídeos terraplanistas en YouTube. Porque según Landrum y su equipo, que estudia estos fenómenos en el proyecto Creencias Alternativas, YouTube es la clave. Todos los terraplanistas se hacen terraplanistas viendo a otros terraplanistas en YouTube. Y una vez forman parte de esa comunidad es casi imposible convencerles de su error, porque se activan mecanismos psicológicos muy poderosos, como el pensamiento motivado: solo acepto como válidos los datos que me reafirman y el resto son manipulaciones de los conspiradores. Como en otros movimientos, si la ciencia me desdice, es que la ciencia está comprada.
"YouTube parece ser la amalgama de la comunidad de la Tierra plana", concluyen en su trabajo más reciente, en el que señalan a esta plataforma de vídeos como el origen de las vocaciones conspiranoicas. El equipo de Landrum entrevistó a una treintena de asistentes a la primera Conferencia Internacional de la Tierra Plana y todos describían YouTube como "una fuente fiable de evidencias" y de los proveedores más populares para "noticias imparciales" frente a los medios manipulados. Se habían hecho terraplanistas viendo vídeos en esa plataforma en los tres años previos y muchos entrevistados describen estar viendo piezas sobre otras conspiraciones (del 11-S, por ejemplo) y terminar atrapados con la historia de la Tierra plana gracias a las recomendaciones de YouTube.
Muchos especialistas han denunciado cómo el algoritmo de recomendaciones de YouTube termina convirtiéndose en una espiral descendente hacia contenidos cada vez más extremistas, manipuladores y tóxicos. Y en este caso no es una excepción. Como defienden los terraplanistas, YouTube se ha convertido en el mejor caldo de cultivo para versiones "alternativas" de la realidad, donde se desarrollan mensajes alocados y provocadores al margen de la "ciencia y los científicos convencionales". Sobre cualquier tema, desde la cura del cáncer hasta el feminismo, pasando por la astronomía, lo habitual es encontrar los mensajes más controvertidos entre los primeros resultados de la búsqueda. Lógicamente, estos mensajes tienen derecho a subirse a la red, pero los algoritmos los están promocionando por encima de contenidos relevantes. "Un usuario individual de YouTube, por ejemplo, sin respeto por la verdad, el rigor o la coherencia, en algunos casos puede llegar a una audiencia comparable" a la de los grandes medios, critica Alex Olshansky, del equipo de Landrum.
Un reportaje recién publicado en The Verge sobre los moderadores de contenidos de Facebook mostraba que muchos de estos trabajadores precarios estaban cayendo atrapados en las conspiraciones que tenían que controlar. "Me dijeron que es un lugar donde los vídeos de conspiraciones y los memes que ven cada día los llevan gradualmente a abrazar ideas extrañas", describe el periodista Casey Newton. Uno de los moderadores del centro que visitó promueve entre sus compañeros la idea de que la Tierra es plana, otro cuestiona el Holocausto y otro no cree que el 11-S fuera un ataque terrorista.Esto no debería sorprender: son muchos los estudios que demuestran cómo la simple exposición a mensajes sobre conspiraciones provoca en la gente una paulatina pérdida de confianza en las instituciones, la política o la ciencia. Con consecuencias tangibles: por ejemplo, la creencia en conspiraciones está vinculada a actitudes racistas o un menor uso de protección frente al sida. Todos los terraplanistas creen en otras conspiraciones y llegaron a esa cosmovisión paranoica a través de otras teorías similares. Es característica la predisposición a creer en distintas teorías de la conspiración a la vez, incluso contradictorias entre sí: las mismas personas podían creer a la vez que Bin Laden no está realmente muerto o que ya estaba muerto cuando llegaron los militares estadounidenses a su vivienda.
Por ejemplo, buena parte de los terraplanistas son a su vez antivacunas. Lobera, que estudia a este colectivo en España, admite que esta cosmovisión conspirativa "es uno de los factores decisivos", aunque no el más importante. "Hay puertas de entrada al mundo de las pseudociencias y una conexión entre estas creencias", explica el sociólogo.
"En la medida en que el pensamiento conspirativo está generalizado, comienza a plantear un problema para el mantenimiento de una esfera pública racional en la que las discusiones y los debates políticos se basan en evidencias, en lugar de traficar con sospechas de que un grupo manipula los hechos desde las sombras para impulsar una agenda oculta", asegura Olshansky en su trabajo. En este sentido, los terraplanistas, por sus creencias extremas, son como el reflejo de la sociedad en los espejos deformantes del callejón del Gato. Llegados al punto en que hay mucha gente que acepta su mensaje con naturalidad, eso indica que existe un deterioro real de las condiciones en las que se produce el debate público.
Pero estas creencias no surgen de la nada y existen condiciones sociales que influyen de forma determinante. Por ejemplo, se sabe que las personas que se sienten impotentes o desfavorecidas tienen más probabilidades de apoyarlas (como minorías raciales marginadas) y que están correlacionadas con el pesimismo ante el futuro, la baja satisfacción con la vida y la escasa confianza interpersonal. "Hay que entender estos movimientos dentro del contexto socioeconómico en el que nos encontramos, están aumentando las disparidades sociales entre quienes tienen más privilegios y más carencias. Y esto hace que aumente la desconfianza hacia gobiernos y expertos", explica Martínez-Conde.
"Vivimos en tiempos de incertidumbre y a nivel neural la incertidumbre nos hace sentir incómodos", señala la neurocientífica. Estas disonancias cognitivas obligan a crear un relato propio de buenos y malos que explique de forma simplista los fenómenos complejos de la actualidad. Y que les coloque en el papel heroico de luchadores por la verdad ocultada: las creencias conspirativas siempre han estado asociadas a cierto narcisismo colectivo ("los demás son los borregos"). Además, las personas con tendencia a ver patrones y significados ocultos en la realidad tienen mayor tendencia a creer en conspiraciones y fenómenos paranormales. "Son más dados a ese tipo de ilusiones causales. Como ver caras en las nubes, pero llevado al extremo: ver caras en una tostada y darle significado real", explicaba Helena Matute, investigadora de Deusto, sobre su trabajo con lo paranormal.
A partir de ese poso, nos encontramos con mecanismos psicológicos como el sesgo de proporcionalidad (si algo extraordinario ha ocurrido, algo extraordinario debe haberlo causado) y el de intencionalidad: hay una mano detrás de todo. "Este deseo de narraciones ordenadas que ofrezcan certeza y visiones simplificadas del mundo puede brindar comodidad y la sensación de que la vida es más manejable", resume Landrum en su trabajo. Así conseguirían sortear los altibajos de la vida, apostando por una realidad lisa y llana. Como la Tierra, según quieren creer.

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Irreductibles

"Solo confío en lo que ven mis ojos", repiten una y otra vez los terraplanistas. Aunque como dice esta especialista en percepción, es bastante común que nuestros propios sentidos sean los primeros en engañarnos, como muestran todas las ilusiones ópticas. "Ellos sacan las matemáticas y nosotros decimos: 'Mira", dice el terraplanista Sargent en el documental para explicar su éxito. "No necesitas fórmulas para entender dónde vives", resume este hombre que había pasado por todas las conspiraciones antes de llegar a esta viendo vídeos en la red.
"Como la gente que niega el cambio climático, no los vas a convencer con datos, hay que buscar la forma de despertar las emociones de la gente", explica la neurocientífica Martínez-Conde. Y añade: "Nuestro cableado neural responde a las emociones más que a los datos. Ese problema ha contribuido a dar lugar a los populismos y especialmente con el fenómeno de las redes sociales que favorece que la desinformación se expanda de manera peligrosa".